Mi intención con este blog es sencillamente compartir mis inquietudes, desde la intuición y el corazón, y crear un espacio en el que pensar en "voz alta"

miércoles, 13 de marzo de 2013

Si todos estamos de acuerdo...


“There are only two things wrong with the educational system:
1.     What we teach.
2.     The way we teach it”
                          Roger Schank   
(Sólo hay dos problemas en el sistema educativo:
1. Lo que enseñamos
2. El modo en que lo enseñamos )                                             

 

Asumo que el título que he elegido para mi blog es tan ambicioso y optimista, como poco imaginativo (se ve que tampoco mi educación ha sido muy creativa). Hay miles de blogs por ahí con el mismo título, pero mi intención, más que levantarme en armas como si de luchar contra una  invasión se tratara, es sencillamente tener un espacio de debate. Cualquier opinión será bienvenida. Por favor, opinar.

Observo en mi entorno, en los medios, hasta en el transporte público en ocasiones, que todo el mundo está de acuerdo en que el sistema hace aguas por todas partes, pero cuando escucho las diversas opiniones  respecto a cuál es el problema y cuál su hipotética solución, constato que en esto, como en casi todo, hay dos corrientes muy definidas: Aquellos que abogan por endurecer el sistema existente y quienes buscan una ruptura absoluta con lo ya establecido. La mayoría navegamos entre dos mundos, luchando por sobrellevar lo mejor posible, a veces con mucho esfuerzo y poco éxito, un sistema convencional ya obsoleto, mientras cruzamos los dedos porque nuestr@ niñ@ no pase  a formar parte de esa estadística llamada “fracaso escolar”.

Desde siempre observo que la Administración infaliblemente pretende afrontar el problema, generalmente creando otro. Más asignaturas, más temprano, más pruebas y más fracasos.

Estoy casi segura que todos estamos de acuerdo en que echamos de menos más fondos, más apoyo, más creatividad, más motivación, más medios…

No quiero extenderme con esta tendencia mía a perderme en los cantares, así que, en sucesivas entrada desarrollaré mi percepción del problema. Hoy sólo deseo dejar lo que para mí ilustra la dudosa capacidad de nuestra Administración en este asunto , y me refiero en la Comunidad de Madrid en particular:

La introducción del bilingüismo en las escuelas. ¿Qué se puede esperar de una Administración que empapela la Comunidad de Madrid con propaganda sobre el bilingüismo con un eslogan incorrectamente expresado?

“YES WE WANT”. En lugar de "Yes we want to"

Si a lo que aspira la Administración es a  que éste sea el nivel académico de nuestros jóvenes, sólo me resta decir:

Keep up the bad work! (¡Seguir así! -de mal-)
 

martes, 12 de marzo de 2013

La semilla que lo inició.

No soy experta en nada. No he elaborado extensos y complejos estudios para analizar metódicos resultados de los cuales extraer incuestionables conclusiones. Nada de eso. Soy sencillamente una de las muchísimas ciudadanas que a diario se cuestionan: ¿qué está pasando con nuestro sistema educativo?
Soy madre y fui alumna. Alguna experiencia tengo, digo yo. No creo que la educación sea potestad únicamente de “sabios” en la materia, menos aún de las distintas Consejerías de educación que parecen manipular a su antojo y sin demasiado éxito. La educación es un asunto de todos. Todos hemos sido alumnos, todos tenemos hijos o sobrinos y tendremos nietos. Nos afecta directa e indirectamente, ya que es la educación y la cultura de un país lo que mejor lo define y con lo que convivimos. Determina nuestro pasado y nuestro futuro, e incide con más o menos criterio, según su calidad, en quiénes y cómo nos representan.
Con demasiada frecuencia escucho tertulias en la radio, donde algunos expertos periodistas, tan pronto debaten con igual maestría sobre el terrorismo de Al Qaeda, la economía mundial, el calentamiento global, el Bosón de Higgs, el acelerador de partículas y el sistema educativo Español o el de Namibia. Pues yo también quiero. Sólo que yo no puedo hablar mas que de mi modesta experiencia personal y de la de quienes me rodean, de la información que mi interés me ha llevado a investigar y  de mi enorme curiosidad sobre el tema, que junto con mi intuición, me inspiran la osadía necesaria para aventurarme en este blog.
En sucesivas entradas espero ser capaz de puntualizar más concretamente aspectos  sobre el tema.
Mientras tanto quisiera compartir un recuerdo de mi más tierna infancia relacionado con el colegio:

Como tantos otros, mi padres emigraron en los 60, consecuentemente no estudié en España  (y debo añadir que AFORTUNADAMENTE).

Mi experiencia académica en España  antes de trasladarnos, fue corta pero intensa. Debí asistir al colegio escasamente un año, entre los 4 y 5 años,  pero conservo en la memoria la imagen de una clase llena de niños heterogénea.  Niños, seguramente todos pequeños, pero a mí, algunos me parecían mayores. Todos estábamos sentados y en silencio. Delante de mí, un cuaderno y en la pizarra “garabatos” que debía copiar. No tenía ni la más remota idea qué eran ni para qué servían aquellas figuras. Lo único que sabía era que debía copiarlo. Recuerdo que no me gustaba nada y me sentía muy impotente, y por muchas razones, triste.

Luego, nos fuimos a un país donde no me podía comunicar porque no entendía nada ni a nadie que no fueran mis padres. Recuerdo el susto inicial por no entender qué había pasado. También recuerdo que me duró poco porque, en pocos días, estaba en un colegio maravilloso, lleno de mesas pequeñas de colores, pinturas, pegamento, niños que se reían y hacían ruido, y una señorita, Rose, preciosa, cariñosa y dulce que me acogió como una segunda madre. No tengo más recuerdos de aquellos primeros años que los de jugar, pintar, encolar, teatro, colores, canciones dibujos, instrumentos… fui absolutamente feliz en el colegio, y fue ahí donde, con casi 7 años, me volví a encontrar con aquellos primeros  garabatos  y,   comprendí, ahora sí,  que eran vocales y, no solo eso, además supe para qué servían.

Ha sido al comparar la educación académica de mi hija mayor,  y la de mi hijo después, con la mía propia, lo que provoco la alarma en mí, y me llevó a recordar ese suceso que cambió mi vida.  

Por mi propia experiencia sé que se aprende más con  motivación, estímulo, creatividad,  cariño y respeto y con las herramientas adecuadas como el espacio,  el tiempo, y dándole de veras a cada niño lo que necesita.  Cómo cualquiera que tenga más de un hijo sabe,  los niños son diferentes, porque  no vienen de serie.


Prometo que en sucesivas entradas incluiré videos de otros conferenciantes, pero prefiero empezar por éste.
Y para quienes hayan disfrutado del primer TED talk de Sir Ken Robinson en 2006 os pego el link del segundo que fue en 2010

lunes, 11 de marzo de 2013

Un granito de arena hacia un cambio.

«Un pueblo educado sabrá elegir dirigentes honestos y competentes. Estos elegirán a sus mejores asesores.
Un pueblo educado no permite corruptos ni incompetentes.
Un pueblo de ignorantes desperdicia sus recursos y se empobrece.
Un pueblo ignorante vive de ilusiones.
Un pueblo educado sabe diferenciar muy bien un discurso serio, de una charla demagógica.
Un pueblo de ignorantes es tierra fértil para el discurso falso».

Tarja Halonen, ex presidenta de Finlandia


Ignoro si esta frase fue dicha o no por  la ex Presidenta de Finlandia, a quien se le atribuye, pero tanto si es así como si no, es la idea  que me motiva a empezar este blog.

En estos tiempos convulsos en los que reinan el hastío,  la decepción y el descontento - porque  existe ya la sensación entre los ciudadanos de  manipulación por parte de demasiados “corruptos e incompetentes”, y estamos ya cansados de la “charla demagógica”  de unos y de otros - surgen movimientos como el 15M y otras “revoluciones” parecidas.

Independientemente del autor/es, creo firmemente en lo citado anteriormente  - y esa es mi  eterna lucha conmigo misma  y mi pequeño mundo - y por ello me animo a empezar este blog donde deseo compartir mis reflexiones sobre la tan manida y siempre maltratada educación en España. 

Este pretende ser mi pequeño recurso al pataleo (inicialmente), a falta del valor para  una gran revolución educativa, donde deseo ir soltando mis inquietudes y,  ojala, encontrarme con las de otras personas que también sueñan con revolucionar la educación.

Para ilustrar por dónde van mis tiros, dejo un link para ir abriendo boca.